miércoles, 19 de mayo de 2010

TANGENTE

JÓVENES
Por Oscar Díaz Salazar
Deberían estar en la Preparatoria o en la Universidad.
Como padres, nos gustaría que creyeran que la educación sigue siendo la palanca para el desarrollo personal, el impulso para el éxito y la garantía de una vida mejor… aunque la realidad se encargue de mostrarles que esto no es así.
Quisiéramos que regresaran agotados de practicar su deporte favorito.
Felices seriamos al disfrutar con ellos, nuestros hijos, su descubrimiento del amor.
Nos gustaría que fueran idealistas, como lo fueron los jóvenes de nuestra generación… pero la realidad se les ha impuesto con toda su rudeza.
Quisiéramos que sus rivalidades fueran por la destreza en algún deporte o por la atención de las chamacas de su barrio.
Nos entristece que escuchen, canten o tarareen las canciones que hacen el elogio de esos que modificaron – para mal – sus modelos de conducta y su prototipo de persona exitosa.
Disfrutamos al reconocer en ellos, algún destello de inocencia, una muestra de sus buenos sentimientos… la vida los ha hecho duros, insensibles.
Hemos revalorado a las instituciones que les inculcaban valores, disciplina y buenos sentimientos. Ahora entendemos mejor a los organizadores de los grupos scout, a los ajefistas y a las juventudes franciscanas, entre otras.
Dentro de todos los males que experimentamos en la actualidad, le debemos a los que han provocado la inseguridad, que hayan generado las condiciones para que los muchachos retomen la buena costumbre de reunirse, de visitarse en sus casas, de juntarse a platicar sin la computadora de por medio.
Se ha generalizado tanto el consumo de drogas entre los muchachos, que ya los jóvenes no señalan ni reprueban a los amigos que han sido atrapados por el vicio.
La realidad nos ha demostrado que tanto a niños como jóvenes, les debemos las obras e infraestructura para que pasen su tiempo libre en forma sana, para que disfruten de manera apropiada su derecho al ocio.
La enajenación de la televisión que en nuestro tiempo decían que padecíamos, se quedo corta con la atracción que las computadoras ejercen sobre los chavos de hoy… ese es un vicio que debemos combatir… o por lo menos mitigar.
Es urgente e impostergable hacer algo para que la generación joven de nuestro tiempo, no se pierda, no se deteriore, no se devalúe…
Espero no sonar como el clásico viejo que reprueba a los jóvenes, porque no los entiende, porque no percibe el alma de su época.
Creo sinceramente que debemos hacer algo por los jóvenes, particularmente por los de Reynosa.
Reynosa, Tamaulipas a 18 de mayo de 2010
oscardiaz482@msn.com

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